LA
HUMILDAD
Hay una
frase de Rabindranath Tagore que me ha acompañado toda la vida porque me tocó
el alma la primera vez que me topé con ella siendo casi una niña:
“Las
cosas pequeñas que voy dejando atrás son para aquellos a quienes amo, las
grandes son para todos”
El término humildad (deriva del latín «'HUMILITAS , ātis, f. humilis'», ) tiene
varias acepciones: como virtud que consiste en el conocimiento de las propias
limitaciones y debilidades, como bajeza de nacimiento -de clase baja u origen pobre-, y como sumisión.se
aplica a la persona que tiene la capacidad de restar importancia a los propios
logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores. (Cuidado no confundir con baja autoestima)
Decía
Mahatma Gandhi:
Procura
ser tan grande que todos quieran alcanzarte y tan humilde que todos quieran
estar contigo.
El
término no solamente se traduce como humildad sino también como bajo o de la tierra y humus,
ya que en el pasado se pensaba que las emociones, deseos y depresiones
eran causadas por irregularidades en las masas de agua.
Ser
humilde es una sencilla invitación a
ver nuestras limitaciones y a saber reconocerlas, no es ser débil o ingenuo,
sino que por el contrario, nos aporta
lucidez y una fuerza particular para ver las cosas en toda
su realidad, si viene de humus que significa tierra ¿Desde cuándo es ser menos
estar a la altura del humus, es decir de
la tierra, de la madre tierra, de escuchar latir su enorme corazón de cristal
resonando en puro amor y vida?
Hay una grandeza
intrínseca en los seres humildes y paradójicamente o como un elegante oxímoron
la humildad siempre acompaña a los grandes. La grandeza siempre anda escondida
en las cosas pequeñas.
Las cosas pequeñas son las que
tejen esos códigos sencillos que tanto
nos aportan: una sonrisa, una palabra, un gesto de
empatía, saber escuchar, saber entender
los silencios, ser receptivos, cercanos, cómplices y sinceros, son
características que definen a las personas humildes. Esas que tanta
confianza nos aportan, que no se compran sino que salen de lo más profundo de
nuestro ser; se instalan en nuestra memoria, en el “humus” de nuestra esencia y
nos aportan la verdadera felicidad.
Para ser humilde se
necesita grandeza y la historia está llena de seres
inmensos, en los cuales sobresalía esta
virtud y daban muestra de ello, Gandhi, Einstein o un ser para mi tan grande como humilde: Galeano de él decían que tenía la
habilidad de ver el mundo con un ojo en el microscopio y otro en el telescopio
a lo que él respondía que en realidad hay que mirar así, el micro mundo de cerquita entendiendo que de él se alienta
la grandeza del universo y al universo
desde el ojo de la cerradura para no perder de vista nuestro tamaño , con
curiosidad y sin perder la capacidad de
belleza de la gente más simple y la de
los niños. Es desde la humildad desde uno es capaz de observar y agradecer la
inmensa belleza que nos rodea.
La prepotencia te hace
fuerte por un día la humildad para siempre.
Teresa Delgado © 2016
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